Encalado en blanco

Por Tocina y Los RosalesPublicacionesSin comentarios

Pequeños o grandes, en sierras o llanuras, junto al Guadalquivir o en tierras de secano pero todos ellos con vida propia y con la capacidad de reflejar su propia luz desde lo más hondo de su alma. Así podríamos definir los miles de pueblos que al igual que las luciérnagas brillantes del bosque se muestran diseminados por toda Andalucía y nos ofrecen su luz y color y que año tras año conservan y cuidan encalando sus blancas paredes para seguir formando parte de las constelaciones de los pueblos de Andalucía.

Encalar las paredes es una forma popular y tradicional de conservar y dar un acabado limpio y brillante a las casas, una técnica sencilla y de bajo coste aunque también ofrece algún inconveniente. Blancos que ciegan y deslumbran a los más valientes durante el día y que atraen e hipnotizan a los más bohemios durante la noche.

Un color blanco que facilita el reflejo de la luz solar consiguiendo que nuestras paredes absorban menos energía en forma de calor, dando como resultado unos interiores acogedores y frescos en verano. La cal no solo evita que nuestras casas sean calurosas, sino que además por la elevada alcalinidad, les da a las paredes y muros la propiedad de antisépticas, además favoreciendo la transpiración de las mismas.

Encalado en blanco